Que el Valencia CF no acabe como el Real Zaragoza

Que el Valencia CF no acabe como el Real Zaragoza

El club que preside Anil Murthy ha entrado en una dinámica muy peligrosa

Que el Valencia CF no acabe como el Real Zaragoza. Posiblemente, el titular de este artículo de opinión resulte demasiado alarmista a ojos de algunos lectores, pero conviene no subestimar las consecuencias de una nefasta gestión por grande que sea el club en cuestión. Así lo ha reflejado la historia del fútbol en numerosas ocasiones. La decadencia suele ser paulatina y llega un día en el que uno se pregunta “¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí?”. Ese día hay que reconstruir un club deportiva y económicamente con el único respaldo de la afición y la historia de la entidad.

En los años 90 y principios de este siglo, el Real Zaragoza ganó una Recopa de Europa, tres Copas del Rey y fue unos de los referentes del fútbol español. El infierno de un club en Segunda División y arruinado ni siquiera entraba en la imaginación de su masa social. Sin embargo, el Zaragoza estuvo en las manos equivocadas durante mucho tiempo y sucedió lo que hoy conocemos.

Que el Valencia CF no acabe como el Real Zaragoza
Mestalla.

El Valencia CF, el Real Zaragoza y las sociedades anónimas

Los acontecimientos en torno al Valencia CF durante el último año reproducen ese camino hacia el abismo. Decisiones deportivas contra natura en todos los estamentos del club, lamentos por una situación económica heredada y falta de autocrítica. El Real Zaragoza, el Valencia CF y otros equipos españoles han sufrido la conversión de clubes deportivos en sociedades anónimas. Un cambio normativo cuya función principal era evitar el endeudamiento masivo de los clubes de fútbol mediante inversión privada. Un fracaso, porque como ha quedado demostrado, los multimillonarios y los megalómanos tampoco quieren perder dinero en el fútbol.

Respetar parámetros como el ‘Fair Play’ financiero y el límite salarial, con sanciones deportivas para quienes los incumplan, hubiera resultado suficiente para que algunos clubes no sufrieran este escarnio. O al menos, para que este escarnio tuviera fecha de caducidad como Josep María Bartomeu en el FC Barcelona.

En el fondo, lo más triste es que los socios del Valencia CF no pueden elegir. Sólo pueden lamentarse, presionar y esperar a que el grupo Meriton cambie su modelo de club o lo venda a unas manos mejores. Que el Valencia CF no acabe como el Real Zaragoza.

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